Cuando el guardia de seguridad del Museo Interoceánico del Canal me contestó tan rápida y cortesmente todas las preguntas que le hice sobre la actual exposición de Botero me alegré mucho y quise escribir sobre eso. Él hasta me dijo que en septiembre viene Van Gogh! Felicito al Museo por tener personal tan capacitado.
Desde Albrook Mall no sé ir a el Causeway, y terminé perdida en El Chorrillo. Oh sí… Le pregunté a un par de policías en una esquina y me dieron la dirección, pero no la entendí bien y terminé en Avenida Los Poetas. Encontré una toldita de la policía y ahí pregunté nuevamente, en esta ocasión el Oficial Ayala me ayudó, con mapa y todo para salir de ahí. 
No mostré miedo por estar en guetto ni tampoco le dije que yo solo conozco las calles de entre San Francisco a Bella Vista. Le agradezco un montón su buena atención y me alegró de haberme perdido, así conocí algo más de Panamá :)
Finalmente llegué al Figali para ver la Bienal, ahí no había nadie que te guiara ni un host ni nada, muy mal. Lo que también estuvo mal fue como los Bomberos me cerraban el teléfono cuando llamé como cuatro veces al 103 para denunciar un basurero encendido. Realmente me sentí ofendida por ellos. Me comuniqué al 311 y ahí muy amablemente me atendió Victor, pero él tampoco pudo hacer nada con mi queja del fuego porque la llamada se caía cuando me transfería.
Escribiendo esto recuerdo lo mal que me atendió la recepcionista de maxilofacial una de las veces que fui a atenderme mis muelas, sin embargo los doctores y enfermeras ahí son lo mejor.
Y como estas tú y yo tenemos miles de historias que cuentan las penas y glorias del servicio público aquí.
Creo que lo que más invade al servicio al cliente en Panamá es la burocracia y la falta de un workflow coherente. De nada me sirve que la chica que me atiende sea un sol si ella me debe enviar a 3 ogros para ponerme sellos y revisar en el sistema…
Kafka se hubiera sentido súper inspirado viviendo en este paisito, no creen?
































